domingo, 10 de octubre de 2010

Ejercito

Por una tierra quemada,

Polvo, arena y cenizas.

Por el camino ardiente del desierto,

Avanza un espejismo de carne y metal,

La figura espectral de los soldados.



Impulsados por un fervor,

Que no sigue a ningún dios,

Que olvida a reyes y naciones.

Atraviesan el fuego y la muerte

Que llevan en su alma.



Bajo un pendón ondeante

 Tejido con sangre y hueso,

 El ejército sigue caminando.

 Sin pasado, sin futuro, sin conciencia,

 Quebradas están sus esperanzas.

 Cansadas están sus almas.



Los bosques han sido talados

Para hacer lanzas y flechas.

Y lo mismo le ha pasado,

A los hombres, ya convertidos

En perros de guerra.



La canciones se han perdido,

Son ahora gritos de batalla.

El hogar, la familia:

Espejismos, sueños, recuerdos,

Reducidos a cenizas.




Bajo un pendón ondeante

 Tejido con sangre y hueso,

 El ejército sigue caminando.

 Sin pasado, sin futuro, sin conciencia.

 Dejando una estela de ánimas

 Que en la medianoche los contemplan.




Y al frente de esa hilera

De sombra y sangre y marionetas,

En la cabeza de esa triste serpiente

Cabalga su maestra, diosa y señora:

Cabalga, sin descanso, la Muerte.



Y avanza el ejercito, llevando tras de si

El desierto que al mismo tiempo atraviesan.

El desierto de polvo de huesos y de sangre seca,

Arrancados de sus víctimas.

Arrancados de sus almas.



Bajo un pendón ondeante

 Tejido con sangre y hueso,

 El ejército sigue caminando.

 Sin pasado, sin futuro, sin conciencia,

 Su hambre jamás será saciada:

 Nunca acabará su batalla.

1 comentario:

Gabriel Bryde dijo...

Sin palabras Miguel.
Te odio por escribir asi XD