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sábado, 19 de marzo de 2011

Deshaciendose



Humo. 
Eso es. 
Parece humo rojo subiendo lentamente desde el incensario. Se desliza suavemente, flotando en volutas, deshaciéndose en un suspiro de granate diluido.

Parece una bailarina, moviéndose despacio, entre contoneos, al son de una melodía silenciosa.

O puede que sea una flor. Una flor rubí, abriéndose constantemente, con sus pétalos cayendo hacia arriba y mezclándose con el aire, hasta no ser más que hebras transparentes, flotando hasta desaparecer.

El agua es cálida. El dolor está adormecido. 
Y yo, igual que la sangre que brota de mi antebrazo, me voy diluyendo, deshaciéndome en la oscuridad.

jueves, 1 de abril de 2010

Nocturno lago nevado


Brisa suave, arrastra copos de seda blanca. Llueve luz fría, cayendo desde el mar de luna, mar en calma, sin olas ni tormenta. Sol plateado en la noche de cristal. Los copos de flor beben la ínfima brillantez, llenando la oscuridad de estrellas en la tierra. El resplandor blanco, un delicado contraste a la tangible negrura, pájaros albos en el cielo nocturno. Y aquí, el lago de azabache es mecido suavemente, el cristal es agitado por la lluvia de seda. Pequeñas ondas nacen, enturbiando su movimiento el pálido reflejo de las luces celestes, y se deslizan sobre el agua del espejo, muriendo, deshaciéndose en su inmensidad.

Y la blancura cae

Y miles de ojos de plata se abren

Y la medianoche te contempla