Mostrando entradas con la etiqueta volar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta volar. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de marzo de 2011

Muerto


Respiro.

Camino.

Veo, siento, hablo.

Y a pesar de ello estoy muerto. 
Por que ¿acaso puede considerarse vida a una existencia vacua, con la absoluta certidumbre de no significar nada? 
Un cadáver en la piel de un vivo, eso es lo que soy. 
Solo mi mortaja me distingue de los restos podridos de gente que vino antes que yo y que vivió mejor. Oigo mi propio aliento, y me duele saber que existo. 
Irme. 
Salir. 
Olvidarme de todo. 
Volar, soñar, dormir. 
¿Qué sentido tiene mi vida, si disfruto más hasta con mis pesadillas? 
Esta prisión de carne solo me sirve para acumular odio y rencor hacia ella. 
Desgarra, rompe, grita, sangra.

sábado, 5 de junio de 2010

Cascarón de Carne



Algo me ocurría. Algo se movía en mi interior, se agitaba, palpitaba, y pugnaba por salir. Me miré al espejo, y unos ojos enrojecidos y brillantes me devolvieron la mirada, heridas abiertas en la carne viva. Y ese palpitar, ese ritmo sordo e incesante, perseguía cada idea que cruzaba mi cabeza, un doloroso pulso que acompañaba a la melodía de mi pensamiento. Caí de rodillas, me desgarré la garganta al intentar gritar, me ardieron los ojos al intentar llorar, y el dolor, el punzante latido, creció y presiono, tratando de escapar…

Y entonces, con un crujido y el sonido del agua derramada, mi cabeza se abrió, y de ella salió mi alma, volando, una gaviota de plata y nácar que dejó atrás su cascarón de carne y se perdió en el infinito cielo nocturno.