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viernes, 3 de diciembre de 2010

Harto


Estoy harto. 
Harto harto harto harto. 
De vivir entre delirios, de ser esclavo de mi mente.
De sentir el fantasma de tu mano en mi mejilla. 
De las arcadas y el placer que me produce pensar en ti.
Pensar. 
Pensar. 
Pensar pensar pensar pensarpensarpensar. 
Mi propio pensamiento es mi tumor. 
Me atrapa, me consume, me convierte en un cascaron vacío. 
Aislado. 
Sin poder moverme.
Solo sintiendo la bilis, la amargura, el desprecio. 
El dolor.

Solo veo una salida. 
Solo tengo que dar un paso. 

Pero no me atrevo. 

No me atrevo.

domingo, 10 de octubre de 2010

Ejercito

Por una tierra quemada,

Polvo, arena y cenizas.

Por el camino ardiente del desierto,

Avanza un espejismo de carne y metal,

La figura espectral de los soldados.



Impulsados por un fervor,

Que no sigue a ningún dios,

Que olvida a reyes y naciones.

Atraviesan el fuego y la muerte

Que llevan en su alma.



Bajo un pendón ondeante

 Tejido con sangre y hueso,

 El ejército sigue caminando.

 Sin pasado, sin futuro, sin conciencia,

 Quebradas están sus esperanzas.

 Cansadas están sus almas.



Los bosques han sido talados

Para hacer lanzas y flechas.

Y lo mismo le ha pasado,

A los hombres, ya convertidos

En perros de guerra.



La canciones se han perdido,

Son ahora gritos de batalla.

El hogar, la familia:

Espejismos, sueños, recuerdos,

Reducidos a cenizas.




Bajo un pendón ondeante

 Tejido con sangre y hueso,

 El ejército sigue caminando.

 Sin pasado, sin futuro, sin conciencia.

 Dejando una estela de ánimas

 Que en la medianoche los contemplan.




Y al frente de esa hilera

De sombra y sangre y marionetas,

En la cabeza de esa triste serpiente

Cabalga su maestra, diosa y señora:

Cabalga, sin descanso, la Muerte.



Y avanza el ejercito, llevando tras de si

El desierto que al mismo tiempo atraviesan.

El desierto de polvo de huesos y de sangre seca,

Arrancados de sus víctimas.

Arrancados de sus almas.



Bajo un pendón ondeante

 Tejido con sangre y hueso,

 El ejército sigue caminando.

 Sin pasado, sin futuro, sin conciencia,

 Su hambre jamás será saciada:

 Nunca acabará su batalla.