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sábado, 10 de septiembre de 2011

10/09/2011

El piano frente a mí.
La luna brilla. Las teclas brillan. Tenues y cegadoras.
Una luz pálida fluye desde la noche. Me mueve, como la marea mueve al naufrago, como el titiritero mueve a la marioneta. Comienzo a tocar. La melodía nace despacio, con una sonoridad apenas insinuada en su lentitud medida, y poco a poco va creciendo. Crece, y se despliega, y se agita, y adquiere una cadencia feérica. Y en el cielo, la luna brilla, más y más, como si el resplandor danzara al son de su propia creación. En mi corazón noto una extraña sensación, alegre y melancólica, de ansiedad y anticipación, ante este fragmento de realidad onírica. Y la música sigue y sigue, frenética ahora, engendrada por unas manos que no siento como mías, por unas teclas de una claridad nívea. La melodía resplandece en opalescencia nocturna, y danza y danza y danza alrededor de la luz. Y la luna arde con un fulgor blanco. Mi alma estalla en el éxtasis de la armonía, se estremece con las últimas notas, el canto del cisne, el expirar y el sueño. La canción acaba. Se esconde la luna. La inspiración me abandona. Y lloro, y grito, y me muerdo, e intento olvidar. Miro por la ventana, hacia el cielo nocturno.


Te quiero.

miércoles, 13 de julio de 2011

Estallido de Tinta


Inspiración. Es la fuerza irresistible que impulsa al escritor a enfrentarse al temible abismo de la hoja en blanco, con el valor eufórico y desesperado del guerrero en la batalla. La pluma se desliza sobre el papel, a veces nerviosa, a veces con determinación: pero siempre dejando caer una cascada de palabras, que se extienden en todas direcciones, como si se tratara del nacimiento de un mar de tinta. Y al igual que en el mundo material en el que habitamos, en este mundo de escritos la vida surge del océano: primero pequeñas partículas que apenas se puede decir que existan, pero pronto nacen más y más seres , que se esparcen por este mundo infinito creando bosques de melancólicos poemas; colosales ciudades de novela, con brillantes torres y oscuros arrabales; Estrellas prisioneras, estallidos de magia, mil sentimientos y emociones: Todo cuanto puede habitar en la mente es creado, para crecer y engendrar a su vez vástagos de una maravilla fantástica e inimaginable. Literatura nacida de la literatura misma. Perfección inefable que simplemente no cabe en una pluma.

sábado, 21 de agosto de 2010

Impulso

   Lo noto. Algo, dentro de mí, intentando salir. Rompiendo palabras y pensamientos a su paso, estallando en escalofríos, rosas de hielo en la piel. Siento una presión en el pecho, y empiezo a ahogarme. Aquello que intenta escapar se pierde entre las palabras que salen de mis labios, pero sigue ahí, luchando por liberarse. Un instinto, controlando cada gesto, cada movimiento, cada sentimiento. Dueño de mi cuerpo, de mis actos. De mi vida.

   Ya hace años que me persigue, acechando en cada idea, escapando de vez en cuando, para luego volver a brotar. Como una enfermedad, que tenga que derrotar una y otra vez, solo para volver a sufrir. Y ésta es otra de esas veces. Mi pesadilla particular me vence, llenándome con el impulso de dejarla salir. Y lo ha conseguido, esparciéndose sobre el papel en huellas de tinta, como rastros de sangre sobre un lienzo blanco. Por fin me he librado de esa carga, en forma de palabras. Pero volverá a atenazarme, tarde o temprano. Y entonces volveré a escribir, para continuar con este ciclo sin fin.

domingo, 8 de agosto de 2010

Sin Inspiración

 . 

 
Soy Tántalo en mi mente

Llena de desesperanza,

Pues no consigo alcanzar

Las palabras que frente a mi danzan.


 Se mueven como el agua

Deslizándose entre mis manos

Ahogándome sin tocarme

Con la crueldad de un ser humano.



Y es que ¿Acaso hay mayor dolor

Que, para el músico, no oír;

Para el sabio, olvidar;

Y para el poeta, ser incapaz de escribir?



Sigo preguntándome cuando cesará la tortura,

El pánico, la insoportable desesperación,

La enfermedad, el ineludible dolor

Del poeta que ha perdido la inspiración.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Inspiración



Te busqué, ¿Sabes? Levanté cada piedra y miré detrás de cada puerta, recorrí cada oscuro callejón y todas las amplias y abarrotadas avenidas, intentando vislumbrar tu rostro entre la multitud.
¿Por qué huías de mí? ¿Dónde te escondías?

Pregunté a escritores atormentados, a músicos sordos, a poetas y a mi propio eco, pero nadie sabía cómo encontrarte. Removí cielo y tierra, busqué entre las estrellas, y entre las hojas de cada árbol en el camino. No apareciste en mis sueños ni en mi memoria: Todo tu ser era vacío, la nada.
Palabras borradas y canciones no escuchadas.


A pesar de todo ello, la tinta con la que escribo estas palabras es la prueba infalible de que, aún sin saber cómo ni donde, te encontré.