jueves, 27 de junio de 2013

Te odio (Reprise)


A veces hay que hacer correcciones a lo que ya habíamos escrito:




Te odio.

Odio tu manera de desarmarme.
Con una sonrisa, con simple afecto
Con palabras amables, con silencio
Me dejas temblando, sin respirar.
Loco de amor.
Loco de soledad.

Odio nuestros besos.
Besos robados
Condenados a vivir
Ya muertos, por siempre, en la memoria.

Odio haberme convertido
En una patética sombra:
Viviendo en tus recuerdos
Apenas pudiendo rozarte
Con la punta de los dedos.

Te odio.
Te odio.
Te odio porque aún te quiero.





viernes, 31 de mayo de 2013

Sobre nosotros.

Aun habremos de perdernos,
Querida, entre delirios.
Entre sueños vacuos y nimios.
Entre momentos eternos.

Nos dejaremos, descuidados, llevar
Por una pasión, una fantasía.
Por un ritmo, una melodía
Que nos arrastre a un frío final

Y seremos hebras, querida,
A manos de Átropos, Láquesis y Cloto:
Seremos fantasmas atrapados en vida,

Bruma abierta en suave flor de loto,
Dolor lejano de lejana herida.
Seremos, querida, juguetes rotos.

jueves, 2 de mayo de 2013

Contrast


I won’t cry when you die,
When you drift into the darkness:
No tears, no wails
Just stone-cold silence.

I won’t scream if you hurt me,
Be it with steel or words:
No blood, no shivers
Just the whimper of a heart unheard.

But seeing you in his arms,
Thinking of you with him:
Searing pain, mindless wrath
A tearing nightmare, a burning dream.

domingo, 27 de enero de 2013

Abrir los ojos.


Abrí los ojos.
Me dio la mano, y bajamos juntos por las límpidas escaleras, rodeados solo de oscuridad y el sonido del agua cayendo. Descendimos hasta el estanque y la grieta, y salimos de detrás de una nube hacia el verde campo. El viento nos rozaba suavemente, y a medio camino empezaron a nevar plumas. Llegamos al suelo, las plumas eran ceniza, la hierba era cristal muerto. El agua había dejado de oírse. Cuando me volví a mirarla, su rostro se había marchitado. Su mano se deshizo en polvo y sal, y avancé en soledad. El suelo de esmeralda era ahora obsidiana, y mis pies sangraron, sangre blanca y sangre negra. De repente, me encontré frente a un árbol, que antes no estaba ahí, o siempre había estado ahí. Entre sus ramas, dos pájaros. No cantaban. Se elevaron, danzando en el aire, uno negro, el otro azul. Volaron, girando juntos, acariciándose, y el azul picoteó al negro. Este cayó, y la hierba desgarró su cuerpo. El que quedaba no tardo en alejarse.

Abro los ojos.
Catedral de luz y de plata, vidrieras de espejos tintados y abombados. En el suelo, un intrincado arabesco, de mil colores, de un color, alabastro y alabastro. Fuentes de agua rojiza. En el centro, un hombre cayendo, muy lentamente. Su mirada está perdida, sus ojos son mates, o no tiene. Olor a incienso, y a podredumbre: se que lo podrido me rodea, pero el perfume denso del incienso parece venir de arriba. El arabesco cambia, se retuerce hasta que sus vetas forman un mandala, que se abre, se dobla, sus pétalos se elevan como una flor de loto. En su infinita caída, el hombre va quedando empalado, y la piedra que atraviesa su carne queda limpia, su cuerpo vacío de toda sangre, de todo signo de vida pasada.

Abriré los ojos.
El sol, la luz, me abrazará; la noche me esperará. Diez mil almas me comprenderán. Diez mil columnas sostendrán el templo donde se celebrará el holocausto del que seré voluntaria ofrenda. Diez mil lenguas de fuego lamerán mi carne, y la ceniza ascenderá y se llevará mi cuerpo, y las llamas ascenderán y se llevarán mi mente, y lo seré todo. Diez mil voces gemirán y diez mil más gritarán en extático placer, y todas ellas estarán en mí. Pues se habrá completado el ciclo. Y abandonaré todo dolor, toda ira, todo celo. Abandonaré toda ambición, deseo y placer. Seré solo la huella tenue de mi paso, apenas perceptible, apenas insinuada. Diez mil años pasarán, y entonces no habrá quien recuerde. Seré el todo. Seré la nada.

lunes, 31 de diciembre de 2012

31/12/12




Y despierto, y no recuerdo
Qué es sueño, y qué realidad.
¿Son los besos que nos dimos,
Los “te quiero” que dijimos,
Una mera y placentera invención,
Febril fruto de mi imaginación?
¿O tal vez sean,
(Como no puedo evitar desear),
Tal vez sean algo más,
 Y mi sueño haya sido real?

Tanto da. Te has ido:
Eso no va a cambiar.
Fueras oasis o espejismo,
El dolor… el dolor sigue igual.

viernes, 17 de agosto de 2012

Cielo estrellado


Veo el cielo estrellado sobre mi.

Un mar negro, una lenta espiral de luciernagas que se despliega, majestuosa,  mas allá de los sueños de los hombres, de los deseos de los dioses.
Esquirlas de plata vibrante, de luz de crista, angeles de nacar y seda.

¿Que pensamientos han poblado las mentes de quien contempló los cielos antes que yo? ¿Sintieron también el asombro, el terror, el absoluto y magnífico éxtasis de saberse parte de una danza universal, de una coreografía ignota, creada en el origen del tiempo mismo?
 ¿O notaron acaso el firmamento abriendose paso por sus ojos, por su mente, hasta alcanzar el yo interno, para darse cuenta entonces de que el cielo, alma e infinito, no son si no distintos aspectos del germen primordial, de la existencia?

Amanece. Las estrellas se apagan. La luz vuelve a cegarnos, impidiendo ver la verdad.

martes, 3 de julio de 2012


Si la belleza, la sensualidad y la sexualidad fueran luz, serías el sol, la luna y las estrellas. 

Serías la hoguera, y la vela en la oscuridad: Luciernagas, y un castillo de fuegos artificiales. 

Luz dorada, y luz plateada, y luz de cristal. 

Tan bella, radiante y cegadora, que no podría apartar la mirada.