viernes 3 de febrero de 2012

Invierno



Hoy el viento corre
Agitando ramas vacías
Arrancando del suelo
Blancos jirones de niebla

Hoy caen, desde el cielo
Pinceladas de nieve
Arrastradas por el feroz Bóreas
En un raudo y feroz vuelo

Invierno, ventisca
Oscuridad blanca
Esquirlas de frío
Silencioso gemido


jueves 27 de octubre de 2011

Tu Retrato




Tu retrato, creado por la mano de alguien que te amó más de lo que nunca llego a confesar. Un cuadro con una composición realmente simple, tan solo tu imagen frente a un paisaje apenas insinuado: pero esta simplicidad no oculta el increíble detalle de tus rasgos, la claridad con la que el artista consiguió plasmar tus facciones, a plena vista u ocultas, en el lienzo. Envidio la inspiración que sin duda poseía su corazón mientras trazaba las líneas de tu pelo, enmarcando de forma armónica pero desordenada tu pálida cara, acariciando tu cuello, descansando en tus hombros. Un resplandor almendrado en tus ojos los dota de esa alegría, esa sonrisa compartida con la de tus labios, esa extraña invitación a la risa y los besos, que tan natural te era. Y es que, de alguna forma, la pintura consigue también mostrar una parte de ti más profunda que la apariencia: tu curiosidad, tu sereno entusiasmo por todas las cosas, esa sensación de que, al contrario de todos los que te rodeábamos, tú estabas viva.

Pero hay algo que no se ve en el cuadro. La imagen solo representa tu retrato, omitiendo por alguna razón el resto de tu cuerpo: una silueta, una figura semejante a la de alguna sensual diosa, esculpida con el único propósito de hacer hervir la sangre de un mundo a veces demasiado frío; o tus delicadas manos, que tantas veces acune entre las mías, cobijándolas al tiempo que te cobijaba a ti entre mis brazos. El cuadro tampoco consigue mostrar esos momentos que solo nos pertenecen a nosotros: esas tardes que pasábamos sumergidos en la música de tu voz y de las teclas del piano. Como tus labios eran interrumpidos por besos furtivos, y mis manos por suaves caricias. Nunca  supe realmente lo que significaba escuchar una melodía hasta que no te oí cantar por primera vez, igual que no me di cuenta de lo que era sentir ese amor sobre el que tantas veces había escrito hasta que no me rozaste con tus labios, con tus susurros.

Has sido mi amiga, mi amante, mi guía. Mi aurora y mi crepúsculo, mi luz en la medianoche.

Adiós, pequeña.


sábado 10 de septiembre de 2011

10/09/2011

El piano frente a mí.
La luna brilla. Las teclas brillan. Tenues y cegadoras.
Una luz pálida fluye desde la noche. Me mueve, como la marea mueve al naufrago, como el titiritero mueve a la marioneta. Comienzo a tocar. La melodía nace despacio, con una sonoridad apenas insinuada en su lentitud medida, y poco a poco va creciendo. Crece, y se despliega, y se agita, y adquiere una cadencia feérica. Y en el cielo, la luna brilla, más y más, como si el resplandor danzara al son de su propia creación. En mi corazón noto una extraña sensación, alegre y melancólica, de ansiedad y anticipación, ante este fragmento de realidad onírica. Y la música sigue y sigue, frenética ahora, engendrada por unas manos que no siento como mías, por unas teclas de una claridad nívea. La melodía resplandece en opalescencia nocturna, y danza y danza y danza alrededor de la luz. Y la luna arde con un fulgor blanco. Mi alma estalla en el éxtasis de la armonía, se estremece con las últimas notas, el canto del cisne, el expirar y el sueño. La canción acaba. Se esconde la luna. La inspiración me abandona. Y lloro, y grito, y me muerdo, e intento olvidar. Miro por la ventana, hacia el cielo nocturno.


Te quiero.

miércoles 13 de julio de 2011

Estallido de Tinta


Inspiración. Es la fuerza irresistible que impulsa al escritor a enfrentarse al temible abismo de la hoja en blanco, con el valor eufórico y desesperado del guerrero en la batalla. La pluma se desliza sobre el papel, a veces nerviosa, a veces con determinación: pero siempre dejando caer una cascada de palabras, que se extienden en todas direcciones, como si se tratara del nacimiento de un mar de tinta. Y al igual que en el mundo material en el que habitamos, en este mundo de escritos la vida surge del océano: primero pequeñas partículas que apenas se puede decir que existan, pero pronto nacen más y más seres , que se esparcen por este mundo infinito creando bosques de melancólicos poemas; colosales ciudades de novela, con brillantes torres y oscuros arrabales; Estrellas prisioneras, estallidos de magia, mil sentimientos y emociones: Todo cuanto puede habitar en la mente es creado, para crecer y engendrar a su vez vástagos de una maravilla fantástica e inimaginable. Literatura nacida de la literatura misma. Perfección inefable que simplemente no cabe en una pluma.

domingo 19 de junio de 2011

Sobre otro amor



Me acerco a ti, mientras tú me miras, con los ojos brillantes de luna en el agua. Levantas una mano que yo sostengo entre mis dedos. Y nos miramos, iris contra iris, marrón frente a azul, la tierra frente al mar. Nuestros labios se encuentran, y se pelean, mientras te aferras a mi piel, y me arañas suavemente, y yo te aprieto contra mí. Y algo se rompe. Se nos llena la boca de sangre, la carne se abre, el hueso se quiebra, el musculo estalla. Nos deshacemos, ajenos al dolor, al tiempo, fundiéndonos en un solo ser, una sola sustancia, un solo alma, durante la fracción de segundo que precede a la muerte, a la calma. 

Y despierto. 
Y te veo en mi mente, te siento en cada fibra de mi cuerpo. 
Y una lágrima escapa.

domingo 29 de mayo de 2011

Llueve Sobre el Mundo Nuevo


Llueve sobre el mundo nuevo.  El agua corre por las calles limpias, formando ríos de plata en un bosque de edificios de cristal. El verde de la hierba y los árboles aparece por doquier, en estallidos de vida y frescor. La Ciudad está vacía, sus habitantes ahuyentados por la llovizna, y sólo los románticos y los poetas (locos todo ellos) han salido hoy. Las nubes se esconden,  la luna se asoma, bañando con su luz suave la tranquila belleza del mundo: sus mares, de agua, arena, hielo o hierba; la gentileza de una oscuridad dormida, de una quietud onírica. La noche se desliza, extendiéndose como un manto estrellado; la noche acuna a su hija, la tierra, con cuidado y ternura infinitos; la noche se apaga en la luminosidad; la noche pasa, y nace el día. 

El horizonte se quiebra en hebras de amatista, y las sombras bailan al compás del sol. La selva se agita, la sabana se despereza, la Ciudad despierta. Las calles se llenan de color, de olores y sabores: un amanecer de sensaciones que se agitan y corren produciendo escalofríos en los sentidos. Las personas se mueven  en un caótico entramado, mientras sus historias se desdoblan y se superponen y se abrazan, tejiendo un brillante tapiz con el hilo de sus vidas. Formando una sinfonía humana, de mil pueblos y etnias, de mil culturas y lenguas: todos al son de una misma armonía. Los ruidosos y atestados zocos, los amplios parques y avenidas; la Catedral de obsidiana, y la gigantesca Biblioteca; los siete ríos y la blanca orilla, bordeando el mar de zafiros; todo ello canta su melodía al pie de las altas agujas de luminoso cristal. 

Poco a poco, la claridad es devorada por las lenguas de fuego de la tarde: se deslizan como cobre fundido sobre la tierra, tiñéndola con un fulgor anaranjado. Las sombras se alargan, estirándose y deformándose, como si se esforzaran por encadenar al moribundo sol crepuscular. Pero esta danza de negrura y llamas es breve,  pronto el cielo nocturno contempla las tinieblas que cubren el mundo. Pero en la Ciudad, los neones y los juegos de luces mantienen a la oscuridad a raya. Una multitud vibrante e iridiscente se mueve entre la música y el zumbido galvánico, entre las pantallas y las velas, al ritmo del piano y las pulsaciones electrónicas. El hipnótico hormigueo de las calles se refleja en cada persona, ya sea en la atenta tranquilidad, el trance primal o la hiperactividad extática, llenando el aire con una vitalidad absoluta, instintiva, esencial.

El mundo nuevo duerme, pero la Ciudad está despierta.

domingo 15 de mayo de 2011

Te Encontraré (I Will Find You)



Te lo dije, muchas veces. “Siempre estaré contigo”. No eran palabras sin sentido, de esas que tanto se han desgastado en los labios de los enamorados. No. “Siempre estaré contigo”. 
Era una promesa. Es una promesa
Te has perdido, estás sola. 
Atrapada en la oscuridad helada, en la luz abrasadora; 
enterrada viva en un vacio infinito.

Estás sola. Tienes miedo.

No tengas miedo.

Cumpliré mi promesa.

Te encontraré.





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I told you, many times. “I will always be with you”. They were not empty words, like those so much overused on the lips of lovers. No. “I will always be with you”. 
It was a promise. It is a promise. 
You are lost, you are alone. 
Trapped in the frozen darkness, in the scorching light; 
buried alive in an infinite emptiness.

You are alone. You are afraid.

Do not be afraid.

I will find you.