jueves, 10 de diciembre de 2009

Témeme

No hables.


Sabes quién soy.


No tengo nombre, pero todos me conocen, y todos huirían de mí.


Cuando los niños tienen miedo de lo que pueda haber bajo su cama, en realidad me temen a mí.


Soy la oscuridad, el silencio, la soledad.


Soy el solar abandonado, las luces que se apagan.


Aquello a lo que llamáis Dios tiembla al verme, y el propio tiempo se estremece cuando le miro.






Témeme.






Corre, si crees que puedes.


Escóndete, si crees que no te encontraré.


Tus pesadillas son mi hogar, y tus miedos mi alimento.


Cuando camines, solo, por una calle oscura, estaré a tu lado, guiándote sin que lo sepas hacia el camino equivocado.


Cuando tú yazcas, inerme, en tu lecho de muerte, yo te buscaré, y negaré ante tu petición del reposo en la eternidad.


Phobos es mi sirviente, Deimos mi verdugo.


Nací antes que la humanidad, y moriré cuando ésta sea solo un recuerdo.






Témeme

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